Episodio 5.1 – Ponernos en acción – Versión Psicoeducativa
Por Florencia Ana Bortolotto
Cuando decimos “ponernos en acción”, hacemos referencia a “hacer lo que sea necesario”, para vivir de acuerdo a lo que es importante para cada uno de nosotros…como por ejemplo: tener buena salud física, ser un buen amigo, tener vínculos comprometidos, ser honesto, ser solidario, entre otros. Estos valores son personales y por lo general son estables a lo largo de la vida.
No solo es importante conocer aquellos valores que nos motivan, sino comprometernos con ellos, aún cuando en ciertos momentos nos generan, incomodidad, dolor y malestar ….ya que hacer lo que es importante para cada uno , no siempre es sinónimo de comodidad y satisfacción.
Imaginemos , que para nosotros, tiene importancia ser una persona comprometida con su profesión, muchas veces esto va a implicar sacrificio, varias horas dedicadas al trabajo y formación; no necesariamente va a ser algo cómodo y placentero en todo momento. Sin embargo puede generar mucho bienestar a largo plazo.
Ponernos en acción, es crear mediante acciones cotidianas, una vida rica y significativa…
¿Cómo se puede trabajar?
Nos focalizamos en dos procesos principales, que pueden ejercitarse:
1- En primer lugar, clarificar nuestros valores sería el primer paso, para decidir un rumbo de acción: Para ponernos en contacto con nuestros valores, podemos preguntarnos: ¿qué clase de personas queremos ser?, ¿ qué es lo significativo y valioso en nuestra vida? o bien, ¿qué queremos representar en esta vida?, ¿ cómo queremos que nos recuerden?.
Si estamos atravesando un momento difícil, podemos preguntarnos: ¿cómo me gustaría recordarme actuando en esta situación?…(muchas veces el comportamiento que considero valioso en ese momento, no es el más fácil ni el más cómodo).
Por otro lado, es importante desarrollar la aceptación de experiencias internas indeseables, cuando hacemos lo que es valioso para nosotros. El dolor psicológico y el malestar son facetas inevitables de la vida, y por lo tanto no pueden ser totalmente evitadas o eliminadas.
Por ejemplo, si para nosotros es importante desarrollar en nuestras vidas el valor del autocuidado, ponerlo en práctica…podría implicar acciones como: salir a caminar más seguido, dedicar un tiempo semanal a alguna actividad que nos guste, en vez de quedarnos mirando la tele o pasando tiempo con el celular.
2- En segundo lugar:
Invertir energía en realizar acciones coherentes con aquello que es importante para nosotros (valores) , en lugar de estar luchando para aliviar el sufrimiento o la incomodidad que nos generan dichas acciones.
Nos podemos comprometer en la realización de acciones diarias o semanales, (construyendo hábitos nuevos) que enriquezcan nuestras vidas y nos hagan sentir orgullosos de nosotros mismos.
Episodio 5.2 – Ponernos en acción – Ejercicio
Por Magdalena Biota
Ponernos en acción: narraciones para reflexionar
¿Cuáles son las fuentes de inspiración que nos motivan a actuar? ¿Cuáles son los valores que dan sentido a la vivencias? Cada persona es única y responderá de manera individual, y probablemente cambie su respuesta según el momento de su vida. El contexto que vivimos implica un nuevo escenario, y es posible que nos genere una sensación de incertidumbre. Los cursos de acción que tomábamos en otros momentos pueden no funcionar ahora y esto puede generar malestar, enojo, frustración, o indiferencia y desinterés.
Para reconectar con la fuente personal de motivación y los valores que dan sentido a nuestros actos puede ser una buena idea explorar nuestro mundo onírico.
¿Qué sueñan? ¿Se acuerdan?
Queremos compartirles un breve relato para reflexionar sobre el sentido de nuestra propia existencia.
Cuenta la historia que en un pueblo vivía un hombre que una noche soñó que una voz le ordenaba ir a una ciudad lejana. En esa ciudad descubriría junto a un puente un tesoro oculto. El sueño se repitió por tres noches y el hombre decidió partir. Al llegar a la ciudad, encontró el puente, pero el lugar se encontraba custodiado día y noche por guardias. Al verlo merodear, el capitán de la guardia se acercó a preguntarle si había perdido algo. Con simplicidad, el hombre le contó su sueño. El oficial estalló en risa:
“¡Pero, hombre!”, le contestó, “¿qué persona razonable gastaría sus zapatos para seguir las voces de un sueño? Yo mismo soñé con una voz. Me hablaba de un pueblito, me ordenaba ir allí para buscar en la casa de un hombre muy humilde un tesoro escondido en un rincón polvoriento, detrás de la estufa”.
El oficial no agregaba validez alguna a las voces en sueños: era una persona razonable. El hombre se inclinó entonces profundamente agradecido y se apresuró a volver a su casa. Buscó en un rincón abandonado y descubrió el tesoro que puso fin a su miseria.
El verdadero tesoro nunca está muy lejos, yace envuelto en los lugares más íntimos de nuestra propia casa, es decir, de nuestro propio ser. Está detrás de la estufa, el centro dador de vida y calor que ordena nuestra existencia, el corazón de nuestro corazón, si es que supiéramos excavar. Pero ocurre que es sólo después de dejar los espacios conocidos que el significado de esa voz interior que guía nuestra búsqueda puede revelarse. Y además quien nos revela el sentido de nuestro misterioso viaje interior es un desconocido, alguien que no comparte nuestra mirada sobre la vida. Y este es el profundo sentido de todo verdadero encuentro; y este podría constituir también el punto de partida de un nuevo humanismo.
La situación que vivimos podría pensarse como ese viaje a tierras desconocidas para valorar el tesoro interior. Nuestras rutinas y hábitos se vieron forzosamente modificados. Este extrañamiento respecto de los espacios cotidianos, las relaciones y las formas de hacer nuestras actividades nos invita a repensarnos y reencontrarnos con nuestros valores, que nos dan un propósito para nuestra vida presente.
Tomado de: Mircea Eliade, “Simbolismo religioso y valorización de la angustia”, en Mitos, sueños y misterios, Buenos Aires, Ed. Compañía General Fabril Editora, pp. 57-73.