Episodio 1.1 – Estar presente – Versión Psicoeducativa
Por Florencia Ana Bortolotto
¿Qué significa estar presente?
A muchas personas nos sucede, que nos cuesta disfrutar de lo que estamos haciendo, o perdemos el contacto con la experiencia que estamos teniendo,decimos que estamos piloto automático. Es allí donde podemos preguntarnos ¿de qué nos perdemos cuando estamos en ese modo?
Desarrollar la capacidad de estar presentes, significa brindar total atención a la experiencia que estamos teniendo aquí y ahora, con una actitud de apertura e interés. Donde participamos de lleno en lo que hacemos, aunque nuestra mente se las ingenie para distraernos con recuerdos y preocupaciones.
No es solo estar relajado, sino conectado, (con lo que sucede dentro nuestro, con una actividad, con nuestro trabajo, con un amigo, con la naturaleza).
Nos ayuda a ejercitar la atención.
Implica desarrollar una actitud de contemplación y aceptación ( ser desprejuiciados).
Muchas veces, va a implicar permanecer un rato ahí con lo displacentero…sin evitar ni intentar controlar lo que siento o lo que pienso.
¿En qué nos ayuda estar presentes?
Nos ayuda a diferenciar lo que estamos vivenciando en un momento, de los pensamientos que estamos teniendo.
Genera sentimientos de bienestar y satisfacción. Nos ayuda a estar más relajados.
Nos permite cultivar una actitud de amabilidad ante la vida, nosotros mismos y los demás.
Nos ayuda a disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, a ser más agradecidos y valorar lo que tenemos.
Nos permite conectar con nuestra intuición, con nuestros valores y con lo que es importante y valioso para nosotros.
Nos permite encontrar inspiración.
¿Cómo lo podemos practicar/desarrollar?
Estamos hablando de una habilidad, que requiere entrenamiento. No es una característica de personalidad. Podemos ejercitarlo en tareas que realizamos a diario, como ser: cuando respiramos, al caminar, cuando conversamos con alguien, al contemplar la naturaleza, cuando cocinamos, etc.).
También podemos desarrollar la capacidad de estar presentes, practicando Mindfulness, meditación y yoga.
Episodio 1.2 – Estar presente – Ejercicio
Por Magdalena Biota
Práctica para tomar conciencia del momento presente
Te invito a practicar un ejercicio para conectar con la capacidad de observar y estar presente. Nos vamos a tomar unos minutos de quietud, sin interrupciones. Buscá una posición cómoda y relajada en un lugar tranquilo. Si te resulta cómodo, cerrá los ojos.
Exhalá completamente. Cuando inhales, abrí el pecho separando las costillas. Cuando vuelvas a exhalar, recorré mentalmente el cuerpo y sentí una sensación agradable de relajación. Liberá la mandíbula, el cuello, los brazos, la espalda, las caderas, las piernas. Si sentís alguna molestia o tensión, exhalá invitando a tu cuerpo a que descanse. Con cada exhalación podés relajarte un poco más. Dejá pasar distracciones y proponéte disfrutar plenamente de este momento.
Imaginá que estás en una playa, evocá las emociones y sensaciones que este espacio despierta en vos. Observá el movimiento de las olas, sentí la arena tibia, el sol, la piel en contacto con el aire. Disfrutá de los aromas frescos del mar, sentí en los labios el ligero salitre del aire. Oí el bramido sordo y continuo del océano interrumpido apenas por los graznidos de las gaviotas que sobrevuelan el horizonte. Entregáte al fluir de los estímulos y observá el sonido de la respiración, lenta, profunda.
Notá cómo el sonido de la respiración se asemeja al sonido de las olas. Contemplá el incansable movimiento que dibuja el mar, como una danza que comienza una y otra vez con cada rompiente disuelta en la arena.
Caminá hacia el mar, sintiendo el agua fresca debajo de los pies. Exhalá profundo. Inhalando, absorbé el estimulante aire marino. Exhalá liberando las preocupaciones, los miedos, el cansancio. Si aparecen pensamientos, observálos, sin juzgar, dejándolos ir, como pájaros que surcan el camino del aire, pasan y se disuelven en el vasto paisaje. De cara al sol, dejá penetrar la luz y el calor. Recibí la caricia tibia del sol y sentí confianza y un renovado impulso.
Contemplá el lugar imaginario por última vez, ¿cómo te sentís después de esta experiencia y de esta evocación? ¿Pudiste conectarte plenamente y estar presente? Exhalá profundo. Al inhalar, podés ir abriendo los ojos. Podés regresar a este estado cuando lo dispongas, simplemente colocando el foco de atención en la respiración.